La marca
Una categoría que la gente no conoce y que suena a letra pequeña necesita lo contrario: claridad y calma. La marca se rehízo para que un mayor y su familia entiendan en treinta segundos qué se les ofrece y qué no.
Rentalias vende nuda propiedad y renta vitalicia: operaciones de cientos de miles de euros que empiezan con una persona mayor rellenando un formulario. Hicimos la marca, la web, las campañas y el software que sostiene todo lo que pasa después.
El problema es que los leads entraban más rápido de lo que una persona podía atenderlos. Y en este negocio un lead no es un clic: es un señor de ochenta años que se está planteando qué hacer con su casa, que lo ha pensado durante meses y que no lo va a preguntar dos veces.
Cuando llamas cuatro días después, ya no te está esperando. No porque haya decidido otra cosa: es que el momento en que se atrevió a preguntar ya pasó.
Ahí no sirve contratar a más gente. El equipo ya estaba trabajando bien y a tope. Lo que faltaba no eran manos, era un sistema.
Una categoría que la gente no conoce y que suena a letra pequeña necesita lo contrario: claridad y calma. La marca se rehízo para que un mayor y su familia entiendan en treinta segundos qué se les ofrece y qué no.
Hecha a medida. No un folleto: la primera conversación. Explica un producto financiero complejo sin tecnicismos, responde las dudas que frenan antes de que las pregunten, y recoge al interesado justo en el momento en que se decide a preguntar.
Captación en Meta, midiendo lo único que importa: no cuántos clics, sino cuántas conversaciones de verdad con gente que encaja.
Y debajo de todo, Closer, nuestro motor propio. Contesta al que acaba de escribir, ordena la cola de llamadas del día, no deja que nadie llame dos veces a la misma persona ni que nadie se quede sin llamar, y guarda cada conversación donde hace falta.
Lo único que cambió es que dejó de perderse por el camino lo que ya estaba entrando.
Y casi nadie lo mira así, porque la campaña y el software los llevan empresas distintas. Cada una hace bien su parte y la venta se pierde en la junta entre las dos.
Esa es la razón por la que hacemos las dos mitades. Cómo trabajamos la segunda.
¿Tu negocio ya factura y crees que su máquina comercial podría rendir el doble?
Hablemos